Cuba honra la Constitución de Jimaguayú, símbolo de unidad y soberanía
Camagüey, En los potreros de Camagüey, hace más de un siglo, los representantes del Ejército Libertador se reunieron para dar forma a un gobierno legítimo que respondiera a las aspiraciones de independencia del pueblo cubano. Tres días después, el 16 de septiembre de 1895, nació la Constitución de Jimaguayú, documento histórico que declaró la independencia de Cuba y estableció la necesaria unificación del mando militar y civil.
La Constitución de Jimaguayú representó un paso decisivo en la organización política de la guerra de independencia, al dotar al movimiento revolucionario de una estructura institucional que garantizara la cohesión y la disciplina en medio de la contienda. Su aprobación fue expresión de la madurez política de los patriotas cubanos y de la visión estratégica de líderes como José Martí, Máximo Gómez y Antonio Maceo, quienes comprendieron que la libertad solo podía alcanzarse mediante la unidad.
En actos conmemorativos realizados en Camagüey y en otras provincias del país, se resaltó el valor histórico de los constituyentes que, con sacrificio y firmeza, sentaron las bases de la República en Armas. Autoridades locales, estudiantes y representantes de organizaciones sociales depositaron ofrendas florales y realizaron actividades culturales en homenaje a quienes forjaron este símbolo de soberanía.
Las intervenciones oficiales subrayaron que la Constitución de Jimaguayú no solo fue un instrumento jurídico de la guerra, sino también un legado político que inspira a las generaciones actuales en la defensa de la independencia y la justicia social. Se reafirmó que la unidad, proclamada en aquel histórico documento, sigue siendo principio esencial de la Revolución Cubana.
¡Gloria eterna a los constituyentes de Jimaguayú, que nos enseñaron que la libertad se forja con unidad!
